miércoles, 14 de mayo de 2008

Uno de los límites

La búsqueda constante de los límites es uno de mis deportes favoritos. Sabes hasta dónde puede protestar, apuntar con el dedo, juzgar públicamente y joderle la paciencia a aquellos que, desde siniestras tribunas intocables, se dedican a fastidiarle la vida a los demás. Uno de esos límites lo descubrí recientemente. Se trata de una columna que envié a El Nuevo Día y que al parecer no van a publicar. El ella vapuleaba un poco a Doris Lessing: vieja tonta que ganó el Premio Nobel de Literatura 2007. Aquí la dejo con comentarios agregados. la titulé "Malditos desastres".

Rara vez nos toca leer una columna de opinión en la que se despotrique contra los intelectuales de alto vuelo. Sin embargo, un artículo de este respetable rotativo, publicado el lunes, me hizo hervir la sangre.
La escritora británica Doris Lessing, ganadora del Premio Nobel de Literatura 2007, demuestra que no por que el mundo te considere un intelectual significa que tienes dos dedos de frente, noción de lo que es el respeto, memoria histórica o un ápice de sentido común.
Lessing dice en una entrevista otorgada a Radio 4 de la BBC (a punta de pistola) que ya se le está acabando la módica suma de 977,000 euros (más de 1.5 millones de dólares) con que se dota el premio y se queja de que se pasa la vida en entrevistas y sacándose fotos. Además, se atreve a tildar la situación de “maldito desastre” (agravante: foto de Lessing sentada en las escaleras de su casa con cara de llanto y dolor profundo).
Primero: son muchos los escritores reconocidos que escapan sistemáticamente de las cámaras y la prensa con éxito. Segundo: para ser una persona que se supone que tiene un dominio respetable del vocabulario, llamar a su situación “maldito desastre” es una falta de respeto al planeta.
32,000 muertos en Birmania, 900 estudiantes enterrados vivos en China, 22 muertos por tornados en EE.UU., el hambre y los conflictos en África, el gasto de dinero y vidas en la tonta guerra de Irak, por mencionar sólo algunos de los eventos actuales más conocidos, son malditos desastres.
Para haber recibido el Premio Príncipe de Asturias en el 2001 por sus escritos en defensa de la libertad y múltiples causas del Tercer Mundo, a Lessing le falla bastante la memoria.
Interesante que la entrevista coincida con la publicación de su nuevo libro.

Y ahora, con el infinito poder que me confiere tener mi nicho dentro del ciberespacio, diré un poco de lo que no dije: váyase al carajo, vieja estúpida. Ah, la maravilla de la libertad de expresión.
Puede ser mi naturaleza el libro de Bukowski que me traigo entre manos o el haber visto a mi amigo tecato empujando una bicicleta sin rueda trasera hoy por la mañana, pero a la inglesita la tengo atravesada desde el lunes, y parece que soy el único; nadie ha dicho nada al respecto. Parece ser que cuando se es figurita mediática y te ganas un Nobel eres intocable. Lástima que en mi espacio esas leyes no apliquen. Si ya se gastó más de millón y medio de dólares, que se joda, si no quiere hacer entrevistas, que nos las haga. Lo único que tiene que hacer es leer el periódico y callarse la boca. Sus problemas son imaginarios y que tengan espacio en los medios es enfermizo. Mientras el mundo se va descojonando un país a la vez, Lessing protesta y saca un libro nuevo; esa es mi nueva teoría del caos. Le doy gracias a mi gusto por nunca haber leído un librito de semejante señora. Con 88 primaveras, ya le va tocando ser comida de gusano.

1 comentario:

manuel dijo...

blogs forever. la ventaja de la libre expresión y la poca circulación que la acompaña. verán los que quieran ver, leerán los que quieran leer. ambas cosas, lo tuyo y el cuaderno dorado de la viejita amargada.

cuándo hacemos el junte en la calle del parque para beber Presidente con picapollo? hay que aprovechar el verano, no?

mcc