martes, 18 de enero de 2011

Los mejores libros del 2010

Al empezar el 2010 se me inundaron los oídos de resoluciones ajenas. Por alguna razón, entre las más comunes se encontraba empezar a leer o leer un número específico de libros. Primero me llené de alegría: la lectura fomenta el crecimiento, enriquece el vocabulario, ejercita las neuronas, facilita le comprensión y atiza la dormida brasa del pensamiento crítico. Más tarde, tras la aparición inevitable de la duda, me cansé de escuchar a los demás prometer un festín de lectura. A partir de ese momento, cada vez que alguien se empeñaba en compartir su resolución, yo contestaba con una propia: “Me alegra que te vayas a leer diez libros este año. Me parece un buen comienzo. Yo me voy a leer cien.”

Al llegar enero me paré delante del librero e hice mi recuento. No me leí 100 libros, leí 105. Claro está, la vida, el sueño, las películas, la guitarra, el gimnasio y ese pequeño pasatiempo que es hacer un doctorado no me permitieron leer todo lo que me hubiese gustado. Sin embargo, me pareció un buen año para los libros. Ahora, al igual que hice el año pasado, comparto con ustedes los mejores y peores libros del año. Como de costumbre, el orden obedece a mis gustos y, en algunos casos, un autor ocupa un espacio con más de un tomo.

Lo mejores:

14- Rope burns de F.X Toole: Una colección de cuentos cortos con el boxeo como denominador común. Comparable a cualquier obra de Hemingway en lo que respecta a fuerza.

13- Twentysomething de Iain Hollingshead: Si alguien me hubiese dicho que un libro preñado de humor británico me iba a encantar, mi sonrisa hubiese delatado mi incredulidad. Hollingshead ataca lo que llama la crisis de tercio de vida. Como parte de ese grupo demográfico, me encontré muchas veces representado en el libro. El humor es constante y las cómicas contemplaciones filosóficas son tan pueriles como ciertas.

12- In Search of the Blues de Bill Minutaglio: Mi gran amigo Bill lanzó en el 2010 un libro en el que recopilaba sus mejores escritos periodísticos de los 30 años anteriores. Centrado en el racismo, la música y las comunidades marginadas, In Search of the Blues cuenta historias de personas reales que son víctimas de un sistema históricamente racista. Mucha música, mucho dolor y mucha injusticia inundan el libro. Bill demuestra que para ser periodista de verdad hay que tener agallas y salir a la calle a buscar las historias de aquellos a los que el sistema les roba la voz.

11- Tonto, muerto, bastardo e invisible de Juan José Millás: Aunque no soy fanático de la literatura surrealista, esta novela me gustó mucho. Millás se bandea entre la locura y la imaginación (muchas veces sinónimos) para contar la historia que atraviesa un extraño proceso de disociación con la realidad tras ser despedido. Creativa e inteligente, esta novela cuenta algo que, dado el panorama económico actual, puede pasar todos los días.

10- The Kockroach de Tyler Knox: Esta es la primera novela de Knox y espero que no sea la última. Ambientada en el Nueva York de los 50, la historia es una versión retorcida de La Metamorfosis de Kafka. Una cucaracha transformada en hombre se convierte en el rey del crimen organizado mientras aprende sobre los desperfectos de la naturaleza humana. Sumamente entretenida.

9- The average American male de Chad Kultgen: Esta novela es una comedia para adultos. Aunque la crítica la tildó de inmadura y obscena, la realidad es que al deconstruirla nos encontramos con una acertad crítica a la sociedad Americana en general escondida detrás de las palabras y acciones, a veces jocosas y a veces horribles, del protagonista. Baste decir que no se salva ni Oprah.

8- Testosterone y Adrenaline de Robert James Baker: La literatura de Baker sólo se puede describir como literatura homosexual sólo para hombres de verdad. Violenta, veloz y honesta, la escritura de Baker es de esas que te agarra y no te suelta hasta que se acaba el libro. Ambas novelas son un viaje a la vida y los violentos problemas de un homosexual. Los recomiendo para gente sin miedo y con las capacidad testicular que requiere su lectura.

7- The Road y Child of God de Cormac McCarthy: La escritura de McCarthy es, a simple vista, escueta. Al igual que James Ellroy, McCarthy va al punto y es enemigo de los adornos innecesarios. The Road es una historia post-apocalíptica fácil de confundir con una novela de aventura. Sin embargo, la belleza de The Road radica en el tratamiento que McCarthy le da a la relación del padre e hijo que atraviesa toda la novela. Por otro lado, Child of God es una novela de cuya existencia me enteré leyendo un libro sobre el famoso asesino y caníbal Ed Gein. En Child of God, McCarthy nos lleva con simpleza al oscuro mundo de un asesino necrofílico con pocas neuronas. El vocabulario simple y la falta de intelecto de los personajes dibujan perfectamente la idiosincrasia de cualquier pueblo pequeño de los Estados Unidos en un pasado (¡o presente!) no muy remoto.

6- Hollywood y The people look like flowers at last de Charles Bukowski: Es posible que Bukowski aparezca en esta lista todos los años. Hollywood es una acertada crítica al mundo del cine. Tan autobiográfica como todo lo que escribió, esta novela narra las experiencias por las que pasó durante la filmación de la película Barfly, basada en su homónima novela. The people looklike flowers at last es un poemario que, como todos los de Bukowski, va de los magistral a lo genial sin una página de desperdicio por el medio.

5- Ensayo sobre la ceguera de José Saramago: Aunque no es lo mejor de Saramago, esta novela encierra interesantes exploraciones sobre la naturaleza humana. Sangrienta y acertada, la historia nos enseña el horrible monstruo oscuro con pequeños destellos de luz que todos encerramos.

4- Haunted, Snuff e Invisible Monsters de Chuck Palahniuk: Con todas te ríes y con todas aprietas los dientes. A veces tienes que hacer ambas cosas a la vez.

3- Earth Abides de George R. Stewart: Esta novela narra magistralmente lo que le pasa a la tierra, y a los poquísimos sobrevivientes que quedan sobre ella, después del fin de la humanidad. Sin duda sirvió como inspiración y base para el programa “Life after people” que ofrece, u ofrecía, History Channel. Es una novela de aventura, una historia de horror, un cuento de amor y un ensayo sobre el futuro. Densa y con algunos inevitables trazos filosóficos, esta es sin duda una novela que amerita leerse.

2- Dirty Havana Trilogy de Pedro Juan Gutiérrez: En primer lugar, leer un autor cubano en inglés es bastante extraño. En segundo lugar, si compras libros en Estados Unidos, leer un autor cubano en inglés es un gaje del oficio de lector. La trilogía sucia de la Habana es una obra fuerte, real, personal y honesta. Gutiérrez jamás hace apología de nada. El ron, las mujeres, el hambre, la frustración y el amor son los elementos de cohesión que hacen de esta colección de viñetas un libro excelente.

1- Kingdom of Fear de Hunter S. Thompson: Para variar, mi queridísimo Dr. Gonzo no decepciona. Thompson es un enorme dedo medio en la cara del conformismo. Su crítica social y política, al igual que su dominio del lenguaje y extravagantes historias, hacen de Gonzo otro perenne de esta lista.

Algunos otros libros me gustaron mucho y, para no aburrirlos, los mencionaré aquí sin más explicaciones. Adiós, Hemingway y Havana Red de Leonardo Padura Fuentes; Styles of Radical Will de Susan Sontag; Getting Even, Without Feathers y Side Effects de Woody Allen; The Mulching of America y Body de Harry Crews; Social Blunders de Tim Sandlin; A box of matches de Nicholson Baker; The Brooklyn Follies y Travels in the Scriptorium de Paul Auster, quien también sale en la lista de lo peor; Chump Change de Dan Fante (no tan genial como su padre pero muy bueno); Trouble is my Business de Raymond Chandler; A Farewell to Arms de Ernest Hemingway; The Big Blow de Joe R. Lansdale; Diary of an emotional idiot de Maggie Estep


Lo peor del 2010

6- The Vagina Monologues de Eve Ensler: Mi directora de disertación es una feminista de academia y en lo personal. Mis lecturas de teoría feminista van desde la primera ola de feminismo radical hasta algunas oscuras páginas publicadas por antropólogos, profesores de teoría crítica y algún que otro libro de pensamiento post-colonial. A eso le achaco el hecho de que el librito (118 páginas a doble espacio) de Ensler no me dijera nafa en absoluto y no aportara nada a la discusión. Eso me pasa por leer algo que le encantó a las masas…

5- El Aleph de Jorge Luis Borges: Si el año pasado pequé de hereje al criticar a Nobokov, este año le toca a Borges. Me sumo a Pérez-Reverte en dos opiniones: que Borges es enorme y que Borges es un gilipollas. El Aleph está perfectamente escrito y demuestra que Borges era un hombre muy leído. Sin embargo, no dice nada. La literatura puede ser hermosa siempre y cuando lo más pesado no sea la estructura. Hereje? De seguro, pero el que tenga algo que decir que aproveche ahora.

4- Amberes de Roberto Bolaño: Si, si, ya sé que esto es otra herejía. No me apetecía hecharme al cuerpo 2666 así que opté por una obra más corta. No me cabe duda de que el propio Bolaño aceptaría que esta no es su obra maestra. Dicho esto, puede ser que sólo fuera víctima de mis propias expectativas.

3- The Night (Alone) de Richard Meltzer: Cuando algo no tiene sentido y carece de pies y cabeza, lo mejor es hacerlo misericordiosamente corto.

2- Dogwalker de Arthur Bradford: Es difícil publicar una colección de cuantos y que absolutamente todos sean malos y aburridos. Bradford consiguió algo dificultoso con esta colección.

1- Collected Poems de Paul Auster: ¿Cómo carajo puede escribir un escritor tan talentoso poesía tan mala?

Otros libros que me dejaron mal sabor de boca: La marcha de los ausentes de Ernesto Bautista (compara con el de Auster); Haunted Traveller de Barry Yourgrav; The Face that Must Die de Ramsey Campbell; The Vulgar Streak de Wyndham Lewis.

Ahí les dejo eso. Espero que compartan algunas de las opiniones. Si leyeron alguno, me dejan saber. Me voy que tengo libros que leer.

domingo, 9 de enero de 2011

Decimo buscapié

Un buscapié me parece la mejor manera de comenzar el año. Aquí se los dejo. En caso de que algún religiosillo recalcitrante tenga ganas de argumentar, ya saben dónde encontrarme.

09 Enero 2011
Boda


Los novios, jóvenes, hermosos y educados, entrelazan sus dilatadas pupilas y se prometen amor eterno. Esa promesa, al igual que todas las otras imposibilidades que se han susurrado al oído a lo largo de los años, no es más que una veleidad producto de las feromonas. Sin embargo, para ellos, cada promesa encierra un futuro lleno de prosperidad. Rebosantes de júbilo celebran su unión protocolar y su ofrenda de adhesión. Aunque el amor sea un algo imaginado, un concepto frívolo, una invención del mercado de los chocolates, los novios entienden que lo que sienten amerita una ceremonia en nombre de la deidad por la que han optado faltarle a la razón. ¡Bendito sea su derecho!

Con música de fondo y el aplauso enardecido de familiares y amigos, los novios son declarados marido y marido y unen sus labios con una pasión desmedida cuya belleza llena de lágrimas los ojos de los presentes. La dicha cae sobre ellos y una felicidad tibia los arropa.

De pronto comienzan a caer improperios sobre las peinadas cabezas de los novios. Un grupo de pederastas empedernidos, alcohólicos abusadores, macharranes analfabestias, proxenetas, políticos, televangelistas y demás catástrofes humanas les escupen oprobios y prohibiciones desde algún pedestal imaginario.

Su cariño se les antoja una aberración y buscan algún sodomita de clóset con sotana para que avale su atroz opinión homofóbica. Buscan excusas en un libro que no han leído y ponen funestas palabras en boca de su deidad predilecta. Los maldicen en nombre de un dios irracional, celoso e iracundo. Les queda vedado por la mayoría de las autoridades la participación en el sacrosanto e inocuo ritual arcaico que sólo destroza la muerte o cualquier abogado. Ante el oscurantismo propuesto por la masa opositora, Torquemada resulta campeón del raciocinio.

Los novios se abrazan a la razón que les acompaña y a la posibilidad de un futuro donde no impere la inopia. Juntos esperan que se acabe la tormenta de agravios. En sus estremecidos cerebros se levanta, oscura y monolítica, la duda de siempre: ¿hasta cuándo?

n El autor es estudiante doctoral.


http://www.elnuevodia.com/columna-boda-859265.html

lunes, 27 de diciembre de 2010

Se acerca el fin

Se acaba el 2010 y junto a ese final llega el proceso de evaluación. A veces lo hacemos a propósito y otras veces resulta un proceso casi inconsciente. De cualquier forma, este fin de semestre fue duro y, como siempre, me mantuve a flote en un barco de palabras. Tomé palabras mías y palabras prestadas, palabras de libros y palabras de canciones, palabras sueltas y palabras enganchadas al vuelo y con ellas construí mi salvación. Ahora, mirando el precipicio del final, opto por dejarme las críticas al tonto consumo navideño, a los venados caribeños y los religiosos fanáticos y en lugar de limpiarme el trasero con la navidad les comparto algunas palabras que me ayudaron a llegar al último trecho. Advierto que van de los sublime a lo ridículo y que sólo comparto un ínfimo porciento de las que fui coleccionando durante el año. Me gusta pensar que, brillantes o extrañas, simples o poéticas, todas invitan a pensar en algo.

"La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las ordenes." - Charles Bukowski

"Quise mucho a esa chica, pero espero que no vuelva nunca más." - Quique González

"Los políticos son incompetentes o corruptos. A veces son las dos cosas en un mismo día." - Woody Allen

"La peor soledad que hay es el darse cuenta de que la gente es idiota." - Gonzalo Torrente Ballester

"I miss Andre The Giant." - Carlton Mellick III

"On an afternoon hotter than two rats fucking in a wool sock..." - Joe R. Lansdale

"Follow your inner moonlight; don't hide the madness." - Allen Ginsberg

"No me excita cagar en el mar." - Andrés Calamaro

"La soledad es una amputación no visible, tan eficaz como si te arrancaran la vista y el oído, y sólo con el tacto y la memoria tienes que reconstruir el mundo, el mundo que has de habitar y te habita." - Juan José Millás

"No hay sentimiento que valga; el amor es una ocupación como otra cualquiera." - Jacinto Benavente

Por último, un pedazo de la canción "Abrazado a la tristeza" del gran Fito...la cita que sirvió de quilla para mi barco:

"Menos mal que con los rifles no se matan las palabras." - Fito Cabrales

domingo, 12 de diciembre de 2010

Noveno Buscapié

La UPR vuelve a ser escandalo...y tema de columna. Interesante: un lector iracundo despotricó contra lo dicho. Aparentemente también le molestó mi carta a Calle 13. En cualquier caso, el cobarde nunca usó su nombre, se metió con mi viejo y logró construir un discurso con la cohesión textual de un proyecto de alumno de primer grado y la brillantez de una bombilla fundida. A veces desearía que la columna en El Nuevo Día fuera semanal, como la de UWeekly, y así poder disfrutar más de levantar pasiones. Entretanto, seguimos a la espera de una solución para la saga de la UPR...

Gabino Iglesias
12 Diciembre 2010
Uróboros


Hela ahí, la eterna y simbólica serpiente que devora su propia cola. Para muchos no es más que un emblema usado por alquimistas o la manera en que representaban la continuidad de todas las cosas en el Antiguo Egipto. Para otros pocos, los incorregibles nihilistas discípulos de Nietzsche, el uróboros es algo más: la representación visual del doloroso eterno retorno.

Aunque sea triste, el eterno retorno es a veces tan tonto como el concepto de que alguien engulla su propio trasero. En Puerto Rico, país conocido por su constante fanatismo por el pensamiento filosófico, la negación absoluta de los apasionamientos tontos y la preponderancia de esbeltos cuerpos perfectamente capaces de tragarse su propia retaguardia, el uróboros debería formar parte del escudo.

Propongo sacar al cordero de encima del libro y reemplazarlo con un uróboros que, en lugar de sentarse sobre él, embuche el libro. Con semejante escudo de armas, sería más fácil entender la situación de la UPR.

Horribles barricadas se yerguen delante de enmascarados agentes de la justicia social que ahora están dispuestos a sacrificar a la UPR por la friolera de $800. Pregunto: cuando la cosa se pone así de ridícula, ¿lloramos o reímos? ¿Aceptamos que somos una colonia con alma de república bananera? Quiero que Chicky Star me lo explique.

Mientras tanto, la administración parece encontrar algún perverso placer en la perpetuación innecesaria del impasse y se niegan a la negociación. ¿Recuerdan la broma aquella que insinúa que nos deben gobernar las que Sabina llama “cenicientas de saldo y esquina” porque sus hijos no han podido? Creo que es tiempo de dejar de pensar en eso como una broma y considerarlo como una opción viable.

Seguro que mi suspensión sumaria de carácter retroactivo ya está en el correo.

Oigo un suspiro profundo. Es la voz de una ínfima y necesaria parte de la diáspora intelectual borincana: “Yo tenía planes de volver…pero si la ‘íupi’ se va pal ca… ¿a qué volver?”

El eterno retorno de la estupidez cercena el retorno de todos.

n El autor es estudiante doctoral.

http://www.elnuevodia.com/columna-uroboros-835063.html

viernes, 10 de diciembre de 2010

Parao

Martes. 3:34 a.m. El viento se cuela por el cuello de mi camisa. La temperatura ronda los 35 grados Farenheit. Llevo horas ayudando a compañeros de clase cuyas historias carecen de fuerza, gancho, dirección, estructura o coherencia. En mi futuro hay una par de horas de sueño y luego la construcción metódica de un proyecto final. Ya me duelen las 7,000 palabras que pariré el miércoles.
Me subo al carro y enciendo la calefacción. Me río solo en pos de abrirle la puerta a la insania que ya amenaza con invadir cada recoveco de mis agitado cerebro. Cruzo luces en rojo mientras el frío del volante me muerde los dedos. La calefacción tarda en funcionar y llego a casa antes de calentarme.
Me paro en la sala, tiro las llaves sobre la mesa y me acerco a la radio en busca de un antídoto. Mis dedos actúan con la seguridad automática del que sabe a dónde va. Una voz sagrada sale de las bocinas. La letra me calienta la sangre, pone una sonrisa en mi boca y resucita en mi interior la seguridad de que sobreviviré, de que sigo de pie y de que patearé el trasero de cualquier cosa que me pongan delante...otra vez.

Hay quien ve la luz al final de su túnel,
y construye un nuevo túnel pa' no ver,
y se queda entre lo oscuro y se consume,
lamentando lo que nunca llegó a ser.
Yo no fui el mejor ejemplo y te lo admito,
fácil es juzgar la noche al otro día,
pero fui sincero y eso si lo grito,
que yo nunca he hipotecado al alma mía.

Si yo he vivido parao, ¡ay! que me entierren parao,
si pagué el precio que paga el que no vive arrodillao.
La vida me ha restregao, pero jamás me ha planchao,
en las buenas y en las malas voy con los dientes pelaos,
sonriendo y de pie, siempre parao.

Las desgracias hacen fuerte al sentimiento,
se asimila cada golpe que he aguantao,
la memoria se convierte en un sustento,
celebrando cada río que se ha cruzao.
Me pregunto cómo puede crecer vivo,
el que existe pa' culpar a los demás,
que se calle y que se salga del camino,
y que deje al resto del mundo caminar.

A mi me entierran parao, hay que me entierren parao,
te dejo mi sonrisa y todo lo que me han quitao.
Lo que perdí lo he llorao, si yo he vivido sobrao,
dando gracias por las cosas que en la ruta me he encontrao.
Sumo y resto en carne propia, de mi conciencia abrazao,
parao, aunque me haya equivocao,
aunque me hayan señalao, parao,
en agua de luna mojao,
disfrutando la memoria de los ríos que he cruzao
aunque casi me haya ahogao, sigo parao.

Aunque me haya equivocao,
aunque me hayan señalao,
yo sigo parao,
corriendo y de pie.
vivo parao,
dando gracias por las cosas que en la ruta me he encontrao
sigo parao.

Siempre parao.


Rubén: gracias hoy, mañana y siempre.

domingo, 5 de diciembre de 2010

TSA

OPINION: Virtual strip search and rumors of cancer - TSA's new double whammy
By Gabino Iglesias


According to its own webpage, the Transportation Security Administration "protects the Nation's transportation systems to ensure freedom of movement for people and commerce." In order to do so successfully, now your junk has to appear on screen for an agent to scrutinize. If airports didn't make you nervous before, add that morsel of information to the list of security hassles already in place and what you get is another reason to hate the airport.

Let me paint you a picture. Granny, the epitome of sweetness and decorum, is on her way to see the grandkids for Christmas. She gets to the airport and is forced to walk through a machine that exposes her to tiny amounts of unnecessary radiation in search of chemicals, weapons and bombs. On the other side of the security barrier, some TSA agent is inspecting her breasts and taking a good look at her colostomy bag. Pretty, isn't it?

That's what the new airport Backscatter x-ray machines do: they show your bits and pieces, the real and the added, to TSA agents. So, what for? Well, apparently the TSA hasn't been able to do its job effectively with the array of security measures already in place. Now, besides the usual scanners, lines, dogs, document verification, etc., you have to suffer through a virtual strip search. Along with your liquids, blades, and explosives, make sure you leave your shame, sense of privacy, modesty at home.

Maybe you don't care about the National Security Agency reading your e-mails, your bank knowing how you spend your dough, Facebook owning your pictures or Google knowing when you drink your coffee and go to the bathroom, but we have to draw the line somewhere, don't we? Maybe when the images of Granny's colostomy bag go viral? Keep in mind that the voices against the Backscatter were so loud and so many that they haven't been able to put it to work in India.

If the idea of some invisible agent giggling with his buddy over your (or your Mom's) fat rolls, incontinency pad, genitalia or prostheses is not enough to make you cringe, then just pay attention to the cancer rumors that have plagued the Backscatter machines since they hit the market a few years ago. According to HealthTruthRevealed.com and a plethora of other websites and publications, sources like The Mayo Clinic and The Radiological Society of North America report that ionizing (penetrating) radiation in any dose, no matter how small, is known to cause genetic mutations. The end result of that? Well, genetic mutation is known as one of the first steps toward cancer. X-rays, in case you didn't know, are considered ionizing radiation.

As you would expect, the manufacturer of the Backscatter machines, along with the FDA, have already said that the device is completely safe. However, and I'm no doctor, I thought the fact that radiation is bad was not in contention within the scientific community. In fact, it's a proven fact that even a single X-ray increases a three-month-old's chances of developing cancer later in life by at least 10 times. If you're a mom, maybe you want to take the optional pat-down and have a TSA agent run her hands all over your body. I'm sure it's a lot less shameful and very comfortable for you and your baby.

I'm not saying that you'll board a plane in Austin a healthy individual and land a few hours later in New York a cancer patient, but the cumulative effect of all those low levels of X-rays is still being argued. Think about it this way: do you really think the TSA would offer you an optional pat-down if the machine was absolutely, 100-percent safe and they were completely sure of it?

I guess I'm an idealist but I'd like to think that a hardcore public outcry could force these machines out of our airports before they become a staple at every single one. We should do it for Granny and for the babies. We still have time: are we going to do something about it, or take it lying down?

jueves, 2 de diciembre de 2010

Carta abierta a Residente Calle 13

Residente Calle 13:

Saludos desde el exilio autoimpuesto. Mi nombre es Gabino Iglesias y soy escritor y estudiante doctoral. Como músico, confieso que nunca fui fanático de tu trabajo. Como puertorriqueño, me he negado sistemáticamente a aceptarte como referente de mi cultura. Como escritor y estudiante empedernido, se me ha hecho fácil deconstruir esa narrativa de la que tan orgulloso estás. Lamentablemente, tras someter tu discurso a ese doloroso proceso derridariano, mis hallazgos distan mucho de cualquier cosa que pudiese explicar o excusar ese orgullo hermético que presentas cada vez que hablas de tus letras o tus discos.

No estoy diciendo que no me haya disfrutado tu canción de Querido FBI dentro de aquél contexto histórico/político o que me parezca mal que te metas con políticos periqueros; lo que digo es que debes abandonar ese narcisismo injustificado del que haces alarde tan a menudo. Te explico: te han citado (y yo te escuché decirlo en una entrevista) dando tu opinión de ti mismo: “Yo soy un tipo inteligente.” Puede que así sea, pero ser inteligente es como ser fuerte o ser una señorita: si tienes que decirlo, probablemente no lo eres. Además, lejos de haber hecho pensar a una generación de descerebrados que eres lo máximo en contracultura, tu gesta intelectual deja mucho que desear.

Tengo pleno conocimiento (en parte porque siempre andas diciéndolo y tus seguidores lo usan como escudo para separarte del resto de los reggaetoneros) de que posees una educación universitaria. De hecho, tu binomio universitario incluye una maestría en cine: te aplaudo. Por otro lado, pavonearse, o dejar que lo hagan otros, de una educación adquirida en una pequeña universidad sin ranking en el estado de Georgia me parece un poco absurdo. Además, usar tu educación como arma para probar tu capacidad intelectual me parece una movida reprochable. En mi humilde opinión, el desarrollo intelectual debe venir acompañado de la humildad intrínseca y las ganas de educar que deben ser bandera de todo intelectual orgánico. Si no sabes de lo que hablo, lee a Gramsci, aunque no me cabe la menor duda de que, como el acérrimo crítico de la superestructura político-ideológica imperante que te cantas, conoces bien toda su obra.

En caso de que lo antes expuesto sea confundido con una opinión infundada (cosa que dudo), me tomé la libertad de transcribir los primeros treinta segundos de la entrevista en la que haces alarde de tu coeficiente intelectual y de tu narrativa “elaborada.”

Comienzas diciendo: “De mi parte yo siento que…mi parte de las letras…la narrativa…este…está más elaborada…” Por lo general, la elocuencia producto de una inteligencia privilegiada, máxime en el caso de los escritores, los mantiene lejos de muletillas como “este.” Luego dices: “la siento que está mejor hecha…este…también estaba como que más consciente de lo que estaba pasando, de lo que estaba ocurriendo a mi alrededor…no es que antes no lo estaba pero ahora lo estoy más y cada vez que pasa el tiempo voy aprendiendo más…” ¿Otra vez la muletilla? Además, ¿estabas más consciente o no? Esa barrabasada de “como que” lleva a la confusión y no añade nada a tu discurso: di lo que quieres decir y en paz. Por último, me parece que querías decir “a medida que pasa el tiempo,” ¿no? Si aprendes más cada vez que pasa el tiempo, cosa que ocurre constante e inevitablemente, a estas alturas Einstein sería un palurdo a tu lado.

En otro punto de la entrevista dices que el coro es “la parte más importante de cualquier tema”…eso díselo a Bob Dylan, tu amigo Rubén Blades, Silvio Rodríguez o Tom Waits, algunos de los más grandes cantautores de la historia: todos han escrito canciones sin coro. Otra joya es la corta frase “como te vuelvo y te digo.” Esa sólo da risa y desmantela cualquier castillo de arena intelectual que puedas haber construido a base de joyas literarias como “atrévete-te-te” o “solamente va a haber un solo Residente Calle 13” (un poco redundante, ¿no?). Lo demás me lo dejo en el tintero por aquello de no aburrir; ya hice más de eso en mi tesis de maestría.

Con el resto de la entrevista no me voy a meter. Creo que mi punto ha quedado claro. Sólo me resta decir que ese discurso de rebelde antisistema te queda un poco grande. Meterte con políticos no es nada que no haga yo desde mis columnas de opinión. Muchos otros los hacen desde sus libros, cuadros, películas y canciones…sin tener que usar la palabra mojón siete u ocho veces. Haz tus videos, demuestra esa enredada lengua que tan letal e intelectual imaginas en las ruedas de prensa y sigue apoyándote en la misma fórmula: rima forzada, chiste fácil y crítica superflua.

Como esta carta no nace por envidia, rencor o algún problema personal tras bastidores, debo también felicitarte por tu éxito rotundo (al que yo no he contribuido) y mencionar el loable hecho de que, en algunas ocasiones, has usado tu fama para cosas productivas como ayudar a los indigentes en Miami y apoyar a los estudiantes de la UPR durante la huelga. Claro está, eso no despinta lo antes dicho: tu discurso está tan vacío como los “geniales” coros de tus temas y eres tan “rebelde” como las chicas de la homónima novela. Hasta siempre.

Gabino