martes, 2 de noviembre de 2010

El libro de Ricky Martin...¿o pensaron que me iba a quedar callado?

Hoy me hierve la sangre: tenemos libro de Ricky Martin, disco del imbécil de Ricardo Arjona, los animales puertorriqueños siguen abusando de sus crías y Deepak Chopra y Pablo Conejo, pilares de la literatura universal, felicitan a Ricky Martin por finalmente aceptar su homosexualidad. Como defensa intelectual, y por aquello de exorcizar los demonios que navegan por mis negras venas, he optado por deconstruir una de las tantas notas que estos días inundan el periódico: otra estupidez sobre el bodrio de libro de Ricky Martin. La nota es de Damaris Hernández y apareció en endi.com hoy, martes 2 de noviembre. Vamos al mambo.

Si usted pensaba que adquirir hoy el esperado libro "Yo" del astro boricua Ricky Martin sería un dolor de cabeza por largas filas, se equivocó.
El panorama es todo lo contrario.


Por un segundo esto me hizo pensar que el país había desarrollado un cerebro. En Puerto Rico, país conocido por el arroz con culo que se forma por cualquier estupidez y donde la incompetencia hace de cualquier evento uno plagado de largas filas y humores caldeados, que no haya fila para comprar el libro sólo puede significar una cosa: ni la madre de Ricky está comprando la mierda de libro. Sigamos.

Esta mañana el flujo de público que se dio cita a la tienda Borders de Plaza Las Américas para adquirir el libro era moderado.

Moderado es una palabra fina para decir nulo.

La mayoría llegó desde antes que la tienda abriera sus puertas a las 9:00 am, sin embargo, la cifra de admiradores que madrugó fue de alrededor de 30 personas, según informó el gerente de mercadeo de Borders Héctor Torres.

Aparte de la pésima redacción, el precedente párrafo denota la falta de apoyo masivo: 30 gatos es nada. Más de 30 almas se puede encontrar en cualquier fast food del área metro a la hora del almuerzo cualquier día de la semana.

"Ha venido toda clase de público, desde estudiantes hasta profesionales antes de llegar a sus trabajos. Tenemos un volumen alto de libros en español e inglés. Todo el mundo lo va poder adquirir", aseguró Torres.

Traducción: “Por favor, vengan y compren esta mierda porque si no nos vamos a meter por el culo las trescientas cajas de copias que tenemos en el almacén.” Que conste que no sería la primera vez que Borders pone en el suelo de la tienda cientos de copias de alguna basura que no vende como esperaban. Si a Borders le importara algo la humanidad, utilizarían esos libros de más para construir casas para los pobres.

Durante el recorrido de El Nuevo Día se observó a varios clientes que fueron en busca del libro, que fue lanzado hoy mundialmente. En su mayoría, feminas y personas de la comunidad gay.

¡No jodas! ¿De verdad? ¡Wow, qué sorpresa! ¿Quién se iba a imaginar que el libro de Ricky Martin lo comprarían gorditas analfabestias y maricones empedernidos? Me sorprende esa demografía: yo me imaginaba una sarta de hombres varoniles, músicos serios y mujeres intelectuales, feministas radicales, por poner un ejemplo, comprando el panfletito de marras. Oh, otra cosa: Srta. Hernández, féminas lleva acento.

A media tarde, Torres indicó que el ritmo de ventas seguía "al mismo paso". Sin embargo, indicó que el mismo "es un buen ritmo".

Traducción: “En un país donde no se lee, vender cincuenta copias de cualquier libro que no sea de fotos es un logro.”

"Aparte del libro del caso del niño Lorenzo es el libro que mejor se está moviendo".

Asco. Acabo de vomitar un poquito.

El flujo en las tiendas de Escorial y Mayagüez también es "bueno y proporcional" al de la de Plaza Las Américas, que por su volumen, indicó Torres, es cuatro veces mayor al de aquellas.

No me voy a meter con la redacción. En resumen: aquí vendimos unas cien copias y allá vendieron unas veinticinco.

"Quería el libro porque más que admirarlo como cantante, lo respeto como ser humano. Quiero saber qué quiere contar de su vida y de su faceta como padre", mencionó Lilly Martínez.

Yo también respeto a cualquier homosexual que niega su identidad para proteger su carrera, intenta mentirle a sus fanáticos (no muy bien, por cierto) y ahora saca un libro para seguir haciendo dinero.

En ambas entradas de la tienda se ubican dos exhibidores con la publicación del artista, la cual describe como la mejor producción de su vida

Srta. Hernández, o quien sea el encargado de poner los textos en la página: el hecho de ser una página web no le da a usted derecho alguno de comerse los puntos al final de las oraciones cuando le venga en gana. Segundo: el hecho de que el libro sea lo mejor dice mucho de todo lo que le precedió.

Asimismo el gerente añadió que tiene un gran inventario de libros para el In store del 13 de noviembre, donde la estrella, que decidió revelar su homosexualidad al mundo, firmará los primeros 300 ejemplares.

Si el 13 de noviembre algún loco decide liarse a tiros en el Borders de Plaza, no seré yo quien se oponga. Para aquellos queridos lectores que adquirieron ya su copia de las interesantísimas revelaciones del Sr. Martin, les deseo desde lo más hondo de mi ácido corazón que se les pudran los ojos mientras leen esa soberana mierda.

2 comentarios:

trobi dijo...

Amen brother! Coño pero de verdad me eperaba que hicieras un comentario de los estudios intensos, de los cuales se graduo, el susodicho. Entre otras cosas que reservare para mi blog. Un abrzo fuerte viejo!

Heidi dijo...

Bravo!!!