jueves, 25 de junio de 2009

28 tulipanes.... y Céline

Pues resulta que hoy cumplo 28 años. Creo que no hay que decirlo: otro año significa más experiencias de vida y, como consecuencia de ellas, un poco más de socarronería. Feliz cumpleaños para mi.
Al revisar el año que pasó, el primero que pasé en Austin, me doy cuenta de que tengo que agradecer a algunos amigos por todo el apoyo que me brindaron en las largas noches que me tocó pasar encerrado en mi diminuto apartamento. Por los favores espirituales que me prestaron estos dos duros semestres, estaré para siempre en deuda con las siguientes personas: Etta James, Fela Kuti, Al Green, Joe Pass, Wayne Shorter, John Coltrane, Al Di Meola, Lizz Wright, Tom Waits, Joaquín Sabina, Charles Mingus, Bob Dylan, Ibrahim Ferrer, Potito, Herbie Hancock, Joshua Radin, Tommy Emmanuel, Andrés Calamaro, Fito Páez, Buddy Guy, Dr. John, Albert King, Vicente Amigo y Miles Davis, por mencionar algunos.
Por otro lado, también resulta imperioso agradecer a los compañeros que me prestaron sus palabras cuando se me acababan las mías: Charles Bukowski, Richard Fariña, Oscar Zeta Acosta, John Nichols y Louis-Ferdinand Céline, maestro de las letras e iluminado visionario que vio al ser humano por lo que realmente es y logró sobrevivir al horror para contarlo. Con palabras tomadas de la obra maestra "Journey to the end of the night", siento que cierro el año con una generosa dosis de verdad.

"The biggest defeat in every department of life is to forget, especially the things that have done you in, and to die without realizing how far people can go in the way of crumminess." (p. 18)

"Unquestionably we worship nothing more divine than our smell. All our misery comes from wanting at all costs to go on being Tom, Dick or Harry, year in year out. This body of ours, this disguise put on by common jumping molecules, is in constant revolt agaisnt the abominable farce of having to endure. Our molecules, the dears, want to get lost in the universe as fast as they can! It makes them miserable to be nothing but "us," the jerks of infinity. We´d burst if we had the courage, day after day we come very close to it. The atomic torture we love so is locked up inside us with our pride." (p. 290)

"... the only true manifestations of our innermost being are war and insanity, those two absolute nightmares." (p. 359)

viernes, 19 de junio de 2009

Otro granito de apocalípsis

Este bendito país está lleno de pobres infelices con talento que nunca llegarán a nada por falta de una oportunidad. Sin embargo, ahora tenemos la suerte de contar con una obra literaria procedente de las doctas manos y el superdotado cerebro de Angelique Burgos, mejor conocida como La Burbu... o el fleje ese del afro rubio.
A falta de otro libro mierdoso de Silverio, y mientras cocina su próximo insulto a las letras el Machazo, La Burbu publica un libro de "motivación" basado en el relato de la serie de abusos sexuales que ha recibido a lo largo de su vida. Sin duda, las experiencias de vida de una mujer que, tras fundamentar su carrera en enseñar el culo en la televisión, ha logrado ser locutora de radio y animadora de un programa de mediodía se convertirán en lecciones espirituales a la vez que el libro se convierte en un éxito de ventas.
Más allá de la sorpresa que me llevé al enterarme de que la chica puede escribir (aunque dudo que alguien se coma el cuento de que fue ella quien parió la totalidad del libro), espero con ansias locas las críticas literarias que los sabios lectores puertorriqueños sin duda harán en los periódicos y la blogosfera.
Como siempre, pueden optar por no hacerme caso, pero les aseguro que este oprobio a la inteligencia, este limparse el culo con las letras, este desvergonzado marketing de carne, esta desfachatez literaria, esta afronta por parte de el descarado atrevido que accedió a publicarle el libro, esta patada al hígado a ínfimo grupo de ávidos lectores que se niegan a tragar la piltrafa que venden en Borders y Walgreens... esto no es más que un pequeño granito más en el apocalípsis intelectual y mediático al que vamos dirigidos. Disfruten el "libro".

miércoles, 10 de junio de 2009

Culo inquieto

En menos de un mes he dormido en siete camas diferentes en tres países distintos. He viajado en autobús, carro privado, en avión, en taxi y a pie. Pasé de leer un interesante recuento ficcionalizado de la fiebre amarilla en el New Orleans de 1841 a devorar la delicia literaria de una obra maestra: Viaje al final de la noche de Celine. He bebido cerveza fría con buenos amigos y he masticado las hojas de menta de un sabroso mojito metido en un jacuzzi. He disfrutado de grasoso pollo frito y pintoresco arroz chino en la grata compañía de mis viejos. He sumergido mi cuerpo en las calientísimas aguas que corren cerca de la base del volcán Arenal. He logrado ignorar por completo el periódico, apagar mi celular y no ver televisión. Los proyectos que habitan dentro de mi computadora han cruzado océanos en pos de adquirir la sal literaria que sólo consigue el que viaja...
Hoy es otro día. Me levanto y me dispongo a explorar. Por el momento, el verano va bien.

sábado, 30 de mayo de 2009

Los 15 minutos que nunca llegaron

La semana antes de volver a Puerto Rico coincidió con el apocalíptico cénit de la pandemia porcina. Esa semana aún no se había reportado ningún caso en la isla y yo estaba listo para mis quince minutos de fama.
El plan maestro, y sumamente poético, consistía en contraer el maldito virus y convertirme en el primer caso de Puerto Rico. Había algo acerca de un periodista contribuyendo al innecesario arroz con culo que estaba formando la prensa que me atraía con una fuerza descomunal. De conseguir mi propósito, pronto escribiría un libro contando mi experiencia de sobreviviente a esa diabólica pandemia que se ha limitado a tocar unas trescientas personas a nivel global... lo que la ayuda a redefinir el termino pandemia. El libro lo traducirían al inglés y Oprah me innvitarí a contar mi historia en su programa.
Para lograr mi meta me dediqué a leer en la guagua durante al menos dos horas diarias, siempre procurando sentarme cerca de gente con sospechosos ataques de estornudos o con marcado gotereo nasal. El olor de los homeless escapando de la lluvia y el sudor viejo que perfumaba los asientos fueron sólo pequeños contratiempos que ignoré olímpicamente. En las paradas, opté por besar a cuanto dirty mexican se cruzó en mi camino y por lamer los bordes de todos los recipientes de bebidas que encontraba en los basureros. Dejé de lavarme las manos por una semana y, tras visitar Walgreens y ver a todos los empleados con mascarilla, me arrastré por el suelo y luego no me bañé. He aquí mi razonamiento: si me puedo contagiar por no lavarme las manos, me puedo contagiar mucho antes si no me baño.
El invento del autobús no funcionó. Por suerte, el trapo de vuelo que conseguí para Puerto Rico me llevó de Austin a Atlanta, de Atlanta a Fort Lauderdale y de Fort Lauderdale a San Juan. Después de semejante tour y una pasadita por Florida, estaba seguro de que regresaría a casa con el estrellato incubándose en mis pulmones.
La suerte me falló y fue otro el primer caso en Puerto Rico. Nada de libro y nada de invitación de Oprah. Ahora hasta parece que la pandemia ya no es pandemia y el monstruo peludo de las cesantías multitudinarias es mas feroz y mete más miedo que el virus AH1N1 (¿no sonaba mejor el nombre anterior?). Sólo me queda esperar la próxima pandemia... a ver si en esa hay mejor suerte.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Sobre mitos y leyendas

Cualquiera que haya encendido un televisor o haya leído un periódico en las últimas dos semanas sabrá que está de moda hablar de la clase artística del país y de la televisión puertorriqueña. En otras palabras, los cuatro gatos de siempre intentan hacer ruido y se indignan ante la muerte de la genial programación local. Ante esta situación, lo mejor es aclarar las cosas en pos de evitar discusiones innecesarias: Puerto Rico no tiene televisión local.
Puerto Rico no lo hace mejor y no vive del turismo. Puerto Rico sólo tiene cuatro gatos reciclando las mismas novelas e intenta hacer pasar eso por literatura. Puerto Rico no tiene industria cinematográfica y el teatro es un pez agonizando fuera del agua. Los puertorriqueños, en su inmensa mayoría, se maman con felicidad plena cualquier bazofia hollywoodense que le pongan en los cines y devora sólo pseudoliteratura (o literatura light, que suena más bonito). La misma sarta de imbéciles consumidores que han colocado en el estrellato a figuras tan diversas como Silverio Pérez, la Taína y Tavín Pumarejo, los mismos que compran libros de autoayuda pero jamás leerían un escritor puertorriqueño, los mismos que idolatran boxeadores, reggaetoneros, putiflejes televisivas y políticos sin cerebro... ahora se quejan de que no hay televisión boricua.
¿Cuándo fue la última vez que no recurrió una comedia boricua al chiste mongo, burdo y facilón? ¿Cuándo fue la última vez que se escribió un guión meridianamente original para un programa local? ¿Cuándo fue la última vez que cambiar el canal para ver otra cosa no fue la mejor opción en lo que respecta a los llamados canales locales? Me parece que el dictamen sobre lo negativo que es el deceso de las producciones locales es un poco acelerado: debemos esperar un poco para ver si en realidad es el fin de algo que valdría la pena no perder. En mi opinión, poco se debe llorar la pérdida de algo que nunca sirvió de mucho.
¿Y qué hacemos con todo ese "talento" desempleado? Bueno, Puerto Rico tampoco tiene agricultura porque falta mano de obra...

domingo, 17 de mayo de 2009

Hasta siempre, Maestro


Muchas horas pasé encerrado en mi habitación con los libros de Benedetti. Sus novelas siempre tenían una buena dósis de sorna y su poesía siempre tuvo, al menos para mi, un peculiar sentido del humor: "El que pecho abarca, loco aprieta."

El amor, las mujeres y la vida, una antología temática que trata dichos temas, sirvió para enseñarme que hay cosas en la vida que importan mucho más que otras. Durante mi segundo año de bachillerato me vi encerrado en una habitación esperando que estudiantes de primer año vinieran a por sus tutorías de inglés. Esas horas muertas me sirvieron para leer La tregua, Primavera con una esquina rota, El olvido está lleno de memoria, los tres inventarios, etc. Siempre disfrute de lo que escribía. Rincón de Haikus lo gané en un certámen de poesía y se convirtió en uno de los libros que más pedazos memoricé.

Ahora ya no escribirá más, pero nos deja una gran obra literaria que servirá para que muchos aprendan sobre la poesía, las mujeres y el exilio.

Mientras el mundo celebra la mediocridad de Dan Brown y se hincha de vender libros mierdosos Pablo Conejo, Don Mario haces las veces de dominó: lamentablemente, en algún momento, le seguirán Vargas Llosa y el Gabo.

Este blog sólo a reportado dos muertes: Ángel González y Mario Benedetti... por algo será.

Espero que los que lo entierren hayan leído sus haikus y obedezcan ese deseo que sólo puede tener un escritor:


"Cuando me entierren

por favor no se olviden

de mi bolígrafo"


Hasta siempre, Maestro.

viernes, 8 de mayo de 2009

Un paso más

No deja de ser diminuto el espacio. No cesa el silencio en su desespero. No se llena la nevera sólo con las ganas. Sin embargo, cada párrafo me aleja un poco más del infierno, cada letra es un pedazo de libertad, cada línea una obra de arte, cada hora que pasa un paso más hacia un vacío bienvenido.
Sobre el teclado bailan un sinnúmero de fantasmas del pasado y la colección de esqueletos que amenzan con ser el futuro. El proyecto se convierte en niño hambriento. ¿Lavo la ropa o escribo un poco más? Escribo; si me visto de palabras, deja de importar la ropa. La posibilidad de una ducha espera en el horizonte.
Sumo notas musicales al silencio y palabras al espacio vacío.
Afuera colapsa el sistema capitalista; aquí dentro se cocina el futuro.