No patrocino Starbucks porque me parece una asquerosa fantochería para yuppies, pseudointelectuales, universitarios con dinero y pendejutivos con trajes oscuros y un vacío insondable en la cabeza. Sólo quería aclararlo porque voy a hablar de otro sitio donde dicen que venden café (y poco más): Borders.
No patrocino Borders desde que descubrí Halfprice Books, una utopía comercial en la que adquiero mi literatura por un dólar. Cada libro que he comprado en esa tienda me ha costado, literalmente, 100 centavos. El problema radica en que ahora estoy de compras en Puerto Rico y tengo la ardua tarea de comprar un regalo para mi señor padre, devoralibros de por vida, crítico implacable e intelectual con mucha mala uva y demasiada experiencia literaria: no se le puede regalar cualquier mierda. Pues bien, visito el local de Plaza Escorial y luego el atestado infierno de Plaza Las Américas. He aquí una multiplicidad de razones por las que reitero después de esa experiencia que no patrocino Borders:
1- Louis-Ferdinand Céline, Thomas Mann, Nicholson Baker y hasta el genial José Saramago, por mencionar algunos, son alienígenas bestias desconocidas cuya obra pertenece en las polvorientas estanterías de sabios de larga barba blanca al lado del Necronomicon, Des Vermis Mysteriis y el Cultes des Goules. En defensa de ese antro, tenían un veintiúnico libro del Nobel portugués... el más nuevo y sumamente caro.
2- Un sinnúmero de punks, góticos y emos, todos entre los 14 y los 18 años, han hecho de los pasillos de la tienda su nueva sala de estar. No leen nada, no buscan nada y no compran un carajo; se limitan a sentarse a charlar en el medio y a estorbar al que busca un libro. Tranquilamente juegan PSP, hablan por el celular (nada más gótico que la comunicación interpersonal a larga distancia mediado por un diminuto aparato electrónico) y escuchan música. Mis instintos asesinos sienten un especial amor por todos ellos.
3- Gordas incultas, flacos ignorantes, jóvenes idiotas, envejecientes alelados, madres necias, hijos estúpidos y transeúntes increíblemente torpes se pasean por el medio en busca de nada. Algunos hasta se atreven a levantar la mandíbula al aire mientras discuten con otra bestia humana su opinión sobre el último libro de Silverio.
4- A falta de literatura real, mesas y más mesas rellenan el espacio-no-espacio con la insípida obra de Pablo Conejo, libros de cocina, panfletos de autoayuda, psicología light para analfabestias, malas traducciones de obras pésimas, enardecidas feministas latinoamericanas recontando la misma historia por enésima vez, insignificantes poetas soeces, audiolibros, reciclajes patéticos de la obra de Dan Brown, vacilonas novelas de suspense, el último secreto de los Templarios y muchas otras muestras de bazofia literaria, asesinatos innecesarios de árboles, sedimetos de la cultura consumista, desperdicios mentales de juntapalabras sin talento y malgastos imperdonables de espacio material.
Me cago en todo la cagable y hago la siguiente advertencia: el o la próxima genio que se atreva a decirme que Borders es una tienda de libros se va a llevar un bofetón que va a estar una semana cagando dientes. Lo dicho: no patrocino.
domingo, 4 de enero de 2009
sábado, 3 de enero de 2009
Gracias, Mr. President
El día después de la toma de posesión de Flojuño, El Nuevo Día publicó esta carta de agradecimiento de este servidor al rey de la imbecilidad, al máximo exponente de la tontería, al señor de la guerra inútil, a la marioneta de Cheney, al más cagalitroso de todos los presidentes: George W. Bush. Aquí se las dejo con un poco de lástima por no haber podido utilizar los adjetivos calificativos que más exactos pero con la esperanza de que lo dicho cale hasta donde debe calar en un buen entendedor. Feliz año nuevo.
Gabino Iglesias
Escritor y periodista
Gracias, Mr. President
La nación americana se encuentra en un estado de excitación y desesperación por empezar a jugar con su nuevo presidente. Mientras esa fecha llega y todos los ciudadanos esperan con ansias locas la oportunidad de probar a su nuevo líder, deseo aprovechar para agradecerle su ejecutoria como presidente de la nación más poderosa del mundo al señor George W. Bush.
Señor Presidente: muchas gracias por demostrar que un individuo con el coeficiente intelectual de un poste de verja puede llegar a ese cargo.
Gracias por mantener a raya su personalidad belicosa y por otorgarle paz al pueblo que lo eligió.
Gracias por la misión cumplida en Irak y por la popularidad y simpatía de la que disfruta la nación americana a los ojos del mundo en virtud de sus brillantes decisiones, políticas humanistas y acertadas expresiones en público.
Gracias por respetar la opinión de la ONU y por estrechar los lazos con México. Gracias por defender con uñas y dientes los derechos de los prisioneros de guerra y de los inmigrantes ilegales. Gracias por batallar a toda costa contra la corrupción, la tortura y los grandes intereses. Gracias por su pronta y sabia respuesta a los atentados terroristas y a Katrina. Gracias por firmar de inmediato en tratado de Kyoto y por sus continuos esfuerzos por salvaguardar el medioambiente.
Gracias por exaltar la mediocridad, por lograr ese inmenso desarrollo económico del que disfruta su país, por crear tantos empleos, por ocuparse tan genialmente de las relaciones internacionales, por evitar guerras y gastos innecesarios, por apoyar a los homosexuales tan abiertamente y por mantener vivo el sueño de la democracia.
A sabiendas de que tan buen trabajo no es posible sin la ayuda de sabios y sensatos colaboradores, también me gustaría agradecer a los mercenarios repulsivos de Alberto Gonzales y Dick Cheney. ¡Gracias a los tres!
Gabino Iglesias
Escritor y periodista
Gracias, Mr. President
La nación americana se encuentra en un estado de excitación y desesperación por empezar a jugar con su nuevo presidente. Mientras esa fecha llega y todos los ciudadanos esperan con ansias locas la oportunidad de probar a su nuevo líder, deseo aprovechar para agradecerle su ejecutoria como presidente de la nación más poderosa del mundo al señor George W. Bush.
Señor Presidente: muchas gracias por demostrar que un individuo con el coeficiente intelectual de un poste de verja puede llegar a ese cargo.
Gracias por mantener a raya su personalidad belicosa y por otorgarle paz al pueblo que lo eligió.
Gracias por la misión cumplida en Irak y por la popularidad y simpatía de la que disfruta la nación americana a los ojos del mundo en virtud de sus brillantes decisiones, políticas humanistas y acertadas expresiones en público.
Gracias por respetar la opinión de la ONU y por estrechar los lazos con México. Gracias por defender con uñas y dientes los derechos de los prisioneros de guerra y de los inmigrantes ilegales. Gracias por batallar a toda costa contra la corrupción, la tortura y los grandes intereses. Gracias por su pronta y sabia respuesta a los atentados terroristas y a Katrina. Gracias por firmar de inmediato en tratado de Kyoto y por sus continuos esfuerzos por salvaguardar el medioambiente.
Gracias por exaltar la mediocridad, por lograr ese inmenso desarrollo económico del que disfruta su país, por crear tantos empleos, por ocuparse tan genialmente de las relaciones internacionales, por evitar guerras y gastos innecesarios, por apoyar a los homosexuales tan abiertamente y por mantener vivo el sueño de la democracia.
A sabiendas de que tan buen trabajo no es posible sin la ayuda de sabios y sensatos colaboradores, también me gustaría agradecer a los mercenarios repulsivos de Alberto Gonzales y Dick Cheney. ¡Gracias a los tres!
martes, 30 de diciembre de 2008
Repaso 2008
Vamos al grano:
Política: Los americanos están como un niño pequeño debajo del árbol de navidad. No pueden esperar para abrir el paquete y jugar con su nuevo presidente. Queda por ver si los últimos movimientos (Hillary Clinton, etc.) prueban que es un perfecto imbécil de derechas o un magnífico estratega político. En Puerto Rico... seguiremos en la misma mierda pero pintada de azul. Si alguien cree que llegará la estadidad, que siga fumándose eso que tiene en su casa. Si alguien cree que con las caras cebadas que poblaron la cámara y el senado (así, con putas minúsculas) lograrán un cambio, les deseo un año lleno de sorpresas, casos federales y ataques en la prensa. Mientras tanto, Aníbal disfruta de casa nueva y de un paquetón de billetes para su defensa que le regaló un pueblo en "crisis".
Economía: Los gringos se las ingeniaron para darle 700 billones de dólares a unos hijos de puta que juegan con dinero imaginario. Enron es una nación y no una historia pasada. En resumidas cuentas: la economía mundial se está largando al carajo con una velocidad que mete miedo. En dos años Puerto Rico será una desolada tierra postapocalíptica en la que la gente se mata por un sofá, un poco de gasolina o un bistec. Gracioso notar cómo se quejan los gringos y los puertorriqueños de los jodida que está la cosa mientras en Haití ya se comieron hasta los árboles y en África hacen galletas de barro.
Moda: Sorpresa! Hablaré de moda en este espacio. Cuando yo era mucho más joven los sujetos que tenían un mohawk siempre iban vestidos de cuero negro, escuchaban música rápida a decibeles ensordecedores y tenía pinta de ser personas con las que no te debías meter. Este año la cresta se puso de moda y cualquier imbécil prepubescente lleva una cresta capilar (a medio culo porque nadie de afeita los lados de la cabeza como se hacía originalmente). Juro que las ganas de forrar a ostias a cada pendejito con cresta son cada vez más difíciles de controlar. Igual de difícil de controlar son los niñatos con camisetas Affliction, Tapout o de cualquier otra marca relacionada con los mixed martial arts (hermoso deporte donde dos tipos en pantalones cortos de matan a golpes dentro de un octágono cerrado por una verja de metal). Si nunca te han dado un buen golpe en la cara y no le has roto la nariz o los dientes a alguien, te prohíbo que te pongas esas camisetas, mamón.
Por último, regreso al tope de la cabeza. Cada vez que piso un centro comercial me encuntro un individuo con media cresta y un poco de pelo semi-largo en la parte de atrás del cogote. Necesito que alguien me explique el propósito de ese arroz con culo capilar.
Cine y misceláneos: Este ha sido el año que menos he ido al cine desde que tengo uso de razón. Ni "Camarón" sacó el cine del hoyo para mi este año (sé que es vieja, pero yo la vi hace poco). Batman se quedó con la taquilla y la animación sigue convirtiendo en sueños muertos las ganas de hacer y ver cine con buenos guiones, buena dirección y buenas actuaciones.
He logrado no encender la radio en todo el año y veo muy poca televisión. Le agradezco a los dioses del sonido limpio y puro el vivir encerrado en 400 pies cuadrados en la muy musical ciudad de Austin. Sigo con mi flamenco, salsa, rock instrumental, reggae, música clásica, soul, etc.
Gracias a los dioses Dan Brown no sacó ningún libro este año...
Política: Los americanos están como un niño pequeño debajo del árbol de navidad. No pueden esperar para abrir el paquete y jugar con su nuevo presidente. Queda por ver si los últimos movimientos (Hillary Clinton, etc.) prueban que es un perfecto imbécil de derechas o un magnífico estratega político. En Puerto Rico... seguiremos en la misma mierda pero pintada de azul. Si alguien cree que llegará la estadidad, que siga fumándose eso que tiene en su casa. Si alguien cree que con las caras cebadas que poblaron la cámara y el senado (así, con putas minúsculas) lograrán un cambio, les deseo un año lleno de sorpresas, casos federales y ataques en la prensa. Mientras tanto, Aníbal disfruta de casa nueva y de un paquetón de billetes para su defensa que le regaló un pueblo en "crisis".
Economía: Los gringos se las ingeniaron para darle 700 billones de dólares a unos hijos de puta que juegan con dinero imaginario. Enron es una nación y no una historia pasada. En resumidas cuentas: la economía mundial se está largando al carajo con una velocidad que mete miedo. En dos años Puerto Rico será una desolada tierra postapocalíptica en la que la gente se mata por un sofá, un poco de gasolina o un bistec. Gracioso notar cómo se quejan los gringos y los puertorriqueños de los jodida que está la cosa mientras en Haití ya se comieron hasta los árboles y en África hacen galletas de barro.
Moda: Sorpresa! Hablaré de moda en este espacio. Cuando yo era mucho más joven los sujetos que tenían un mohawk siempre iban vestidos de cuero negro, escuchaban música rápida a decibeles ensordecedores y tenía pinta de ser personas con las que no te debías meter. Este año la cresta se puso de moda y cualquier imbécil prepubescente lleva una cresta capilar (a medio culo porque nadie de afeita los lados de la cabeza como se hacía originalmente). Juro que las ganas de forrar a ostias a cada pendejito con cresta son cada vez más difíciles de controlar. Igual de difícil de controlar son los niñatos con camisetas Affliction, Tapout o de cualquier otra marca relacionada con los mixed martial arts (hermoso deporte donde dos tipos en pantalones cortos de matan a golpes dentro de un octágono cerrado por una verja de metal). Si nunca te han dado un buen golpe en la cara y no le has roto la nariz o los dientes a alguien, te prohíbo que te pongas esas camisetas, mamón.
Por último, regreso al tope de la cabeza. Cada vez que piso un centro comercial me encuntro un individuo con media cresta y un poco de pelo semi-largo en la parte de atrás del cogote. Necesito que alguien me explique el propósito de ese arroz con culo capilar.
Cine y misceláneos: Este ha sido el año que menos he ido al cine desde que tengo uso de razón. Ni "Camarón" sacó el cine del hoyo para mi este año (sé que es vieja, pero yo la vi hace poco). Batman se quedó con la taquilla y la animación sigue convirtiendo en sueños muertos las ganas de hacer y ver cine con buenos guiones, buena dirección y buenas actuaciones.
He logrado no encender la radio en todo el año y veo muy poca televisión. Le agradezco a los dioses del sonido limpio y puro el vivir encerrado en 400 pies cuadrados en la muy musical ciudad de Austin. Sigo con mi flamenco, salsa, rock instrumental, reggae, música clásica, soul, etc.
Gracias a los dioses Dan Brown no sacó ningún libro este año...
domingo, 21 de diciembre de 2008
Mi amigo David
David es ciego. Es una de las primeras cosas que le informa a quien lo conoce por primera vez. Supongo que con ello pretende evitar malos entendidos y equivocaciones. Además de ser ciego, y de Amarillo, es profesor de la clase de radio, lo que lo convierte en algo así como mi jefe. El punto es que David es mi amigo y el pasado domingo por la tarde decidimos ingerir unas “refrescantes bebidas para adultos”, como las llama él, para celebrar el fin de un semestre extenuante.
A eso de las cinco de la tarde llegamos a un sitio de esos cuyo nombre totaliza 18 y compramos una caja de cerveza Shiner Bock. Caminamos hasta casa de David y empezamos a vaciar botellas, escuchar música y discutir las pequeñas aventuras y batallas campales que suelen darle vida a un semestre académico. Las horas se le fueron cayendo a la tarde con las hojas en otoño, por aquello de utilizar un cliché apropiado, y pasamos de rock a samba y de ahí a ridiculeces de alto vuelo. En algún momento me contó la historia de los ángeles que decoraban su árbol de navidad y la muerte de su madre.
De más está decir que resolvimos el universo, acabamos con la guerra, pasamos juicio sobre muchos de nuestros estudiantes (así soy, paso juicio, al que no le guste… que se joda), planeamos un viaje a Amarillo en mayo para devorar un famoso pedazo de carne de 72 onzas, evocamos genios muertos, desarrollamos teorías geniales para los nuevos medios, compartimos historias sobre el origen de ciertos libros mágicos y… se acabó la cerveza.
A las tres de la mañana me subí en un taxi con un loco que hablaba solo, bailaba y se ponía y se quitaba un gorro cada treinta segundos. Tuve que bajarme del taxi cuando el taxímetro marcaba $23.95 porque sólo tenía $24 en el bolsillo y caminé bajo la lluvia helada el resto del camino hasta mi casa. Me acosté con la seguridad de que un fragmento del universo había sido bueno por un par de horas mientras un ciego bailaba entre las carcajadas de un cínico que pocas veces se ríe tan abiertamente de la vida.
A eso de las cinco de la tarde llegamos a un sitio de esos cuyo nombre totaliza 18 y compramos una caja de cerveza Shiner Bock. Caminamos hasta casa de David y empezamos a vaciar botellas, escuchar música y discutir las pequeñas aventuras y batallas campales que suelen darle vida a un semestre académico. Las horas se le fueron cayendo a la tarde con las hojas en otoño, por aquello de utilizar un cliché apropiado, y pasamos de rock a samba y de ahí a ridiculeces de alto vuelo. En algún momento me contó la historia de los ángeles que decoraban su árbol de navidad y la muerte de su madre.
De más está decir que resolvimos el universo, acabamos con la guerra, pasamos juicio sobre muchos de nuestros estudiantes (así soy, paso juicio, al que no le guste… que se joda), planeamos un viaje a Amarillo en mayo para devorar un famoso pedazo de carne de 72 onzas, evocamos genios muertos, desarrollamos teorías geniales para los nuevos medios, compartimos historias sobre el origen de ciertos libros mágicos y… se acabó la cerveza.
A las tres de la mañana me subí en un taxi con un loco que hablaba solo, bailaba y se ponía y se quitaba un gorro cada treinta segundos. Tuve que bajarme del taxi cuando el taxímetro marcaba $23.95 porque sólo tenía $24 en el bolsillo y caminé bajo la lluvia helada el resto del camino hasta mi casa. Me acosté con la seguridad de que un fragmento del universo había sido bueno por un par de horas mientras un ciego bailaba entre las carcajadas de un cínico que pocas veces se ríe tan abiertamente de la vida.
sábado, 13 de diciembre de 2008
I am not Charlotte Simmons
I am Charlotte Simmons es el título de la última novela de Tom Wolfe. En ella se cuenta la vida y milagro de Charlotte, una chica del diminuto pueblo de Sparta, en las montañas de North Carolina, al llegar al nuevo mundo inexplorado de la Universidad de Dupont. La chica teme a la oscuridad, la impresionan los chicos de las fraternidades (a los que Wolfe hace continua referencia), se preocupa por no ser popular, le importa mucho lo que piensen de ella y se da cuenta de que tiene un acento distinto al de los demás. En resumidas cuentas, la chica es arrojada a un universo desconocido y cada experiencia le resulta impresionante y le cambia la vida de algún modo. Me parece hermoso... y la envidio.
Yo acabo de terminar las clases de mi primer semestre (sólo las clases: el trabajo nunca termina y ya tengo proyectos para entregar el 26 de enero) en un país extranjero, no sólo lejos de casa, y en donde se habla sólo lo que es para mi un segundo idioma. Sin embargo, cada vez que camino por un callejón oscuro, son los demás los que cambian de acera. Me importa un carajo la popularidad o el acento que pueda tener. Sólo me impresiona la extensión territorial, la efectividad administrativa y la preparación de la facultad de la universidad. Me encanta descubrir nuevos horizontes en autobús y dedico algunas tardes a charlar con deambulantes y locos variopintos. Por último, los niñatos de las fraternidades me estorban en las aceras y me hacen herir la sangre cuando se sientan en los bancos del gimnasio a charlar. Todo ello lleva a que los intimide o físicamente los invite a abandonar el espacio inmediato que me rodea.
Hace una semana el escritor Bill Minutaglio me preguntó cuántas veces había reencarnado para ser un tipo tan "wiseguy jaded". No tengo la contestación. Sólo sé que a veces me gustaría ser un poco más impresionable, un poco menos viejo, un poco más inocente, un poco menos cínico... nah, en realidad no deseo nada de eso. Yo no soy Charlotte Simmons.
Yo acabo de terminar las clases de mi primer semestre (sólo las clases: el trabajo nunca termina y ya tengo proyectos para entregar el 26 de enero) en un país extranjero, no sólo lejos de casa, y en donde se habla sólo lo que es para mi un segundo idioma. Sin embargo, cada vez que camino por un callejón oscuro, son los demás los que cambian de acera. Me importa un carajo la popularidad o el acento que pueda tener. Sólo me impresiona la extensión territorial, la efectividad administrativa y la preparación de la facultad de la universidad. Me encanta descubrir nuevos horizontes en autobús y dedico algunas tardes a charlar con deambulantes y locos variopintos. Por último, los niñatos de las fraternidades me estorban en las aceras y me hacen herir la sangre cuando se sientan en los bancos del gimnasio a charlar. Todo ello lleva a que los intimide o físicamente los invite a abandonar el espacio inmediato que me rodea.
Hace una semana el escritor Bill Minutaglio me preguntó cuántas veces había reencarnado para ser un tipo tan "wiseguy jaded". No tengo la contestación. Sólo sé que a veces me gustaría ser un poco más impresionable, un poco menos viejo, un poco más inocente, un poco menos cínico... nah, en realidad no deseo nada de eso. Yo no soy Charlotte Simmons.
martes, 9 de diciembre de 2008
La razón del silencio
Además de las incontables horas que he pasado durante las últimas dos semanas ahogado entre libros, desenterrando conceptos, tatuándome teorías, escribiendo proyectos, desarrollando modelos y estudiando para exámenes finales, he tenido tiempo de hacer un poco el Keroauck con los viejos.
MacKinney falls es un sitio precioso...cuando no hay sequía y cuando la hay. Las mejores hamburguesas del mundo las hacen en un negocito de mierda que se cae del óxido en Bastrop. Johnson city (donde nació Lyndon B. Johnson) tiene la friolera de 1,191 habitantes. El 75% de los residentes de Smithville terminan muriéndose de asco. Enchanted rock es una singular piedra que te deja ver un gran pedazo de Texas y no puedes escalarla sin tener un momento espiritual. Algo tiene el granito rosa que apela a los sentimientos. River Walk, en San Antonio, es una magnífica muestra de lo que la buena arquitectura puede hacer cuando se casa con el sueño de querer ser Europa. Davy Crockett era el rey indiscutible de la autopromoción. El Alamo es mucho más pequeño de los que se imaginan. Las costillas de Artz Rib House no tiene igual en el mundo. El fantasma de Stevie Ray Vaughan vive en Sam´s BBQ. Cuando hace frío en el desierto, de verdad hace frío. Cruzar el río es una estado mental y no geográfico... también es contagioso. La Guiness no muy fría cura el insomnio. Es fácil extrañar la lluvia.
En fin, esas son sólo dos escusas para no haber escrito la semana pasada. La tercera es que estoy escribiendo. Si bien el blog es el bendito espacio para despotricar y escupir todo lo que me da la gana, las páginas en blanco son otras cosa, otro proyecto, otro yo. Parece que eso de vivir en un diminuto apartamento ha empezado a surtir efecto y cada noche me peleo un rato con el teclado e intento atrapar ese puto adjectivo, domar los verbos, recordar en alta definición, etc. Me deseo suerte.
MacKinney falls es un sitio precioso...cuando no hay sequía y cuando la hay. Las mejores hamburguesas del mundo las hacen en un negocito de mierda que se cae del óxido en Bastrop. Johnson city (donde nació Lyndon B. Johnson) tiene la friolera de 1,191 habitantes. El 75% de los residentes de Smithville terminan muriéndose de asco. Enchanted rock es una singular piedra que te deja ver un gran pedazo de Texas y no puedes escalarla sin tener un momento espiritual. Algo tiene el granito rosa que apela a los sentimientos. River Walk, en San Antonio, es una magnífica muestra de lo que la buena arquitectura puede hacer cuando se casa con el sueño de querer ser Europa. Davy Crockett era el rey indiscutible de la autopromoción. El Alamo es mucho más pequeño de los que se imaginan. Las costillas de Artz Rib House no tiene igual en el mundo. El fantasma de Stevie Ray Vaughan vive en Sam´s BBQ. Cuando hace frío en el desierto, de verdad hace frío. Cruzar el río es una estado mental y no geográfico... también es contagioso. La Guiness no muy fría cura el insomnio. Es fácil extrañar la lluvia.
En fin, esas son sólo dos escusas para no haber escrito la semana pasada. La tercera es que estoy escribiendo. Si bien el blog es el bendito espacio para despotricar y escupir todo lo que me da la gana, las páginas en blanco son otras cosa, otro proyecto, otro yo. Parece que eso de vivir en un diminuto apartamento ha empezado a surtir efecto y cada noche me peleo un rato con el teclado e intento atrapar ese puto adjectivo, domar los verbos, recordar en alta definición, etc. Me deseo suerte.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Una barra es una barra es una barra... y Baudrillard
Casi a medianoche terminamos de producir el programa de radio. La única acción sensata que le podría seguir a eso era un par de cervezas. Cain & Abel’s se llama el simpático establecimiento ganador. En la puerta el grupo de cuatro se redujo a tres: la chica de 20 años intentó entrar con una identificación más falsa que la sonrisa de un abogado. Como era de esperarse, fluyó la cerveza barata y me recordó a noches en San Juan y Río Piedras.
Todas las barras son distintas y, no obstante esa igualdad, cada una tiene un aura distinta y muy personal. El comportamiento también es más o menos homogéneo: cada quien cuenta una porción bien medida de su historia y busca sin darse cuenta los puntos de encuentro con las almas que comparten tu espacio inmediato.
Más tarde el grupo disminuyó a 2 y luego aumentó a 4 nuevamente como una marea extraña. La cerveza siguió fluyendo y las bocinas escupieron Hotel California como lo hacen en cualquier barra del mundo.
Casi a las tres llegamos sólo dos a un servi-carro de Jack in the Box. Ocho tacos por $4.99 y Allan invitó. Imaginen cartón crujiente, salsa indescifrable, rastros de lechuga amarilla y una pasta marrón con la consistencia papas majadas de cajita mal hechas haciendo las veces de carne y tendrán una leve idea de los tacos de ese lugar al que no pienso volver jamás.
A eso de las tres de la mañana recordé que Baudrillard quiso hacerme llorar con una verdad tan pura como deseable. Traduzco y les regalo:
“No sería demasiado aventurado decir que la exterminación de la raza humana comienza con la exterminación de los gérmenes. El hombre, con sus humores, sus pasiones, su risa, sus genitales, sus secreciones, es realmente nada más que un pequeño y sucio germen perturbando el universo de la transparencia. Una vez que todo haya sido limpiado, una vez se le haya puesto fin a todos los procesos virales y contaminaciones bacteriológicas, entonces sólo quedará el virus de la tristeza, en este universo de muerta pulcritud y sofisticación”
- Jean Baudrillard, The ecstasy of communication, p. 38
Todas las barras son distintas y, no obstante esa igualdad, cada una tiene un aura distinta y muy personal. El comportamiento también es más o menos homogéneo: cada quien cuenta una porción bien medida de su historia y busca sin darse cuenta los puntos de encuentro con las almas que comparten tu espacio inmediato.
Más tarde el grupo disminuyó a 2 y luego aumentó a 4 nuevamente como una marea extraña. La cerveza siguió fluyendo y las bocinas escupieron Hotel California como lo hacen en cualquier barra del mundo.
Casi a las tres llegamos sólo dos a un servi-carro de Jack in the Box. Ocho tacos por $4.99 y Allan invitó. Imaginen cartón crujiente, salsa indescifrable, rastros de lechuga amarilla y una pasta marrón con la consistencia papas majadas de cajita mal hechas haciendo las veces de carne y tendrán una leve idea de los tacos de ese lugar al que no pienso volver jamás.
A eso de las tres de la mañana recordé que Baudrillard quiso hacerme llorar con una verdad tan pura como deseable. Traduzco y les regalo:
“No sería demasiado aventurado decir que la exterminación de la raza humana comienza con la exterminación de los gérmenes. El hombre, con sus humores, sus pasiones, su risa, sus genitales, sus secreciones, es realmente nada más que un pequeño y sucio germen perturbando el universo de la transparencia. Una vez que todo haya sido limpiado, una vez se le haya puesto fin a todos los procesos virales y contaminaciones bacteriológicas, entonces sólo quedará el virus de la tristeza, en este universo de muerta pulcritud y sofisticación”
- Jean Baudrillard, The ecstasy of communication, p. 38
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